En la actualidad, la filosofía debe considerarse un saber específico con unas características propias que permiten diferenciarla claramente de otros saberes con los que también cuenta el ser humano para dar respuesta a su necesidad de conocimiento.

Como un elemento cultural más, la filosofía guarda relación con otros componentes de la cultura, ya sean estos un tipo de saber o actividad. Un buen modo de familiarizarnos con las peculiaridades de la filosofía consiste en explorar las conexiones que mantiene con algunos de esos otros saberes o actividades humanas.

1.Filosofía y ciencia.

 La filosofía y la ciencia comparten un origen y un pasado comunes. Ambas nacen del intento del ser humano por lograr un conocimiento riguroso de sí mismo y del mundo que lo rodea, basado en el uso de la razón. Durante más de dos milenios, ciencia y filosofía constituyeron un saber unitario e indiferenciado. Así, Tales, Pitágoras, Arquímedes o Galeno son considerados científicos y filósofos por igual.

Es a partir del siglo XVI cuando comienza el proceso que conduce a su separación debido a las aportaciones de Copérnico, Galileo, Kepler y Newton. Los avances logrados en el conocimiento de la realidad natural, apoyados en la observación, la experimentación y la aplicación del lenguaje matemático, sentaron las bases de una nueva forma de saber que, ahora sí, era claramente diferente a la filosofía.

La separación de ciencia y filosofía no debe interpretarse como un divorcio, sino más bien como una emancipación de la ciencia, que formaba parte de la filosofía, ha crecido y es capaz de valerse por sí misma. No hay disputa, sino reparto de tareas y cooperación. No es extraño que un avance científico contribuya a solucionar un problema filosófico que parecía enquistado. En otras ocasiones es la filosofía la que acude en ayuda de la ciencia, reflexionando sobre los métodos de esta o arrojando luz sobre la distinción entre lo que es verdadera ciencia y lo que no lo es.

2.Filosofía y religión.

La religión es un componente de la cultura que incluye un conjunto de convicciones y experiencias vinculadas con la aspiración de establecer una conexión entre lo humano y lo divino. No se trata de un saber, sino de una creencia o conjunto de creencias que implican una determinada actitud e incluso un modo de vida específico. Sin embargo, es cierto que se puede establecer un nexo entre filosofía y religión, dado que, al menos las religiones monoteístas, incluyen entre sus doctrinas unos principios morales, una interpretación de la realidad y una concepción del destino del ser humano.

La diferencia esencial entre filosofía y religión reside en el fundamento que sostiene sus respectivas doctrinas. La filosofía se basa en la razón y exige argumentos racionales que sustenten cualquier afirmación que se proponga. La religión, en cambio, se basa en la fe; es decir, en una creencia compartida que no exige ningún tipo de evidencia que respalde la verdad de aquello en lo que se cree.

Desde un punto de vista histórico, la relación entre filosofía y religión ha atravesado por distintas fases. En sus inicios, la filosofía nació precisamente distinguiéndose de una forma arcaica de religión como es el mito. Durante la Edad Media se produjo un acercamiento entre ambas hasta el punto de que, a veces, no resulta fácil diferenciarlas. Por último, a partir del Renacimiento se inició un proceso de diferenciación que culminaría en la Ilustración y que dura hasta nuestros días.

3. Filosofía y actividad productiva.

Ninguna disciplina filosófica tradicional se ocupa específicamente de reflexionar sobre la actividad productiva del ser humano. Sin embargo, la economía, la tecnología y las relaciones que se establecen entre quienes intervienen en el proceso productivo- trabajadores y empresarios- han sido temas de interés para la filosofía en el pasado y lo son de una manera especialmente intensa en la actualidad. Esta relación entre filosofía y actividad productiva se desarrolla en dos direcciones diferentes:

-La reflexión filosófica sobre la actividad productiva:

*Análisis de distintos sistemas de producción económica y su impacto en la sociedad. Las doctrinas filosóficas del liberalismo económico y del socialismo son claros exponentes de esta contribución de la filosofía.

*Estudio de problemas éticos del desarrollo tecnológico. Estos afectan, por ejemplo, a la deshumanización del trabajo o a los riesgos que determinadas tecnologías entrañan para la salud y el medio natural.

-Las aportaciones de la filosofía al mundo de la actividad productiva:

*Fundamentos para la elaboración de códigos éticos. Cada vez es más evidente que las empresas deben dotarse de un código ético que oriente su actividad. La sociedad demanda comportamientos éticos a las empresas y la filosofía debe proporcionar los principios morales que les sirvan de fundamento.

*Enfoque filosófico en el desarrollo de proyectos empresariales. La reflexión filosófica que contempla los fenómenos en su globalidad se ha mostrado de gran utilidad en los procesos propios de los proyectos empresariales, como los relativos a su elaboración, el cálculo de riesgos y la toma de decisiones.

(Francisco Ríos Pedraza. Filosofía. 1Bachillerato. Editorial Oxford. Madrid. 2022)